La adopción de nuevas materias primas para la alimentación acuícola dependerá menos de sus credenciales de sostenibilidad que de su capacidad para competir en coste, disponibilidad y rendimiento frente a los ingredientes ya consolidados.
Esta es la posición de Mowi, el mayor productor mundial de salmón atlántico, que en 2025 cosechó cerca de 559.000 toneladas de pescado y produjo más de 587.000 toneladas de pienso.
Desde una escala de este nivel, la incorporación de nuevos ingredientes deja de ser una cuestión experimental para convertirse en una decisión estratégica que afecta directamente a la seguridad de suministro, la estabilidad de costes y la rentabilidad de toda la cadena de valor.
En su Salmon Farming Industry Handbook 2026, Mowi recuerda que la formulación de los piensos para salmón ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. Si en los años noventa las dietas dependían en gran medida de harina y aceite de pescado, hoy la composición es mucho más diversificada.
En 2025, los piensos utilizados por la compañía contenían aproximadamente un 16 % de harina de pescado y un 11 % de aceite de pescado, mientras que el resto procedía de ingredientes vegetales, subproductos animales y nuevas fuentes de materias primas.
La empresa considera que los ingredientes marinos tradicionales seguirán siendo estratégicos dado su perfil nutricional, especialmente como fuente de EPA y DHA. Sin embargo, reconoce que el crecimiento futuro de la acuicultura requerirá nuevas fuentes de proteínas y lípidos capaces de complementar los recursos tradicionales.
Entre las opciones identificadas por Mowi figuran las proteínas obtenidas mediante fermentación microbiana, los ingredientes derivados de insectos, las materias primas procedentes de procesos de captura y utilización de carbono, así como recursos forestales y otras fuentes actualmente en desarrollo.
No obstante, el informe adopta un tono notablemente más prudente que el habitual en muchos discursos promocionales sobre ingredientes alternativos. Mowi señala que el principal desafío no es demostrar que una materia prima funciona en ensayos experimentales, sino conseguir que pueda producirse a gran escala y a un coste competitivo.
La compañía recuerda que el volumen mundial de pienso acuícola supera ampliamente la capacidad actual de producción de la mayoría de estas tecnologías emergentes, por lo que la escalabilidad industrial continúa siendo el principal cuello de botella.
El mensaje resulta especialmente relevante para el debate actual sobre proteínas unicelulares, insectos, microalgas y otros ingredientes de nueva generación.
Desde la perspectiva de Mowi, el éxito de estas soluciones no dependerá únicamente de sus beneficios ambientales o nutricionales, sino de su capacidad para integrarse en cadenas de suministro globales sin comprometer el rendimiento zootécnico ni aumentar significativamente el coste del pienso.

