CIENCIA

El pulpo cebra pigmeo, un candidato ideal como modelo de investigación

EEUU 16/05/2022 | El estudio de este pequeño cefalópodo permitiría avanzar en neurociencia, fisiología y comportamiento

Pulpo cebra pigmeo (Octopus chierchia) |Tim Brigg

A la mosca de la fruta, el pez cebra o el ratón les pueden haber salido un nuevo compañero de laboratorio, el pulpo cebra pigmeo (Octopus chierchia), un pequeño cefalópodo del tamaño de una uva que presenta dimorfismo sexual y reproducción predecible, lo que permite estudiar ciertas características biológicas no cubiertas con el resto de animales modelo como la neurociencia, la fisiología y comportamiento.

El pulpo cebra pigmeo pequeño es originario de la costa del Pacífico central de América del Norte cuya reproducción predecible, corto tiempo hasta la madurez, tamaño adulto pequeño y capacidad para poner múltiples puestas de huevos – iteroparidad - hacen que esta especie sea ideal para el cultivo en laboratorio.

Investigadores del Marine Biological Laboratory han publicado en la revista Frontiers in Marine Sciences la descripción de métodos novedosos de cultivo multigeneracional de esta especie también conocida como pulpo rayado del Pacífico menor con énfasis en diseños de recintos, regímenes de alimentación y manejo de la reproducción.

La especie criada en laboratorio crece desde una longitud de manto de 3,5 mm al nacer hasta una longitud de manto adulta de aproximadamente 20–30 mm en 250–300 días, con una supervivencia del 15 y 14 % hasta más de 400 días de edad en la primera y segunda generación, respectivamente.

Como señala Anik Grearson, coautora del estudio, el pulpo cebra pigmeo, aunque mantiene muchas similitudes con otros cefalópodos, también presenta diferencias. Por ejemplo, mientras muchas especies de pulpo comienzan a envejecer rápidamente cuando se reproducen, en su caso una hembra madura sexualmente a los seis meses y es capaz de poner varias nidadas de 30 a 90 huevos a lo largo de su periodo reproductivo.

Además, añade, “podemos aparearlas y saber exactamente cuándo van a poner los huevos. También sabemos cuánto tiempo incubarán y podemos criar a las larvas con una tasa de supervivencia relativamente alta en comparación con otros pulpos”.

La posibilidad de criar pulpos en laboratorio, añade Grasse, abre “una ciencia novedosa que no ha sido posible hasta ahora” y abre un campo de posibilidades en varios campos para entender aspectos como el camuflaje, la destreza de las extremidades o su capacidad regenerativa, o la neurobiología.

En Estados Unidos, señala Anik Grearson, coautora del estudio, la mayoría de los investigadores que estudian estos organismos utilizan el pulpo de dos manchas de California (O. bimaculoides). Sin embargo, esta especie aún no se ha criado con éxito en el laboratorio, por lo que sus animales de estudio son capturados en la naturaleza y enviados a los distintos laboratorios.

Además, otro problema es que estos cefalópodos son territoriales y, por tanto, cada organismo debe ser alojado individualmente. Un pulpo adulto de dos manchas tiene el tamaño de una pelota de béisbol, mientras que un pulpo cebra pigmeo adulto es del tamaño de una uva. Esto hace que la especie pequeña sea más idónea, sobre todo, en laboratorios con poco espacio.

Referencia:
Grearson Anik G., Dugan Alison, Sakmar Taylor, Sivitilli Dominic M., Gire David H., Caldwell Roy L., Niell Cristopher M., Dölen Gül, Wang Z. Yan, Grasse Bret. The Lesser Pacific Striped Octopus, Octopus chierchiae: An Emerging Laboratory Model. Frontiers in Marine Science