Un equipo de investigadores del departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Almería (UAL) y del Centro de Investigación de Energía Solar CIESOL ha demostrado el efecto bioestimulante de la microalga Scenedesmus almeriensis en el desarrollo y crecimiento de cultivos vegetales. Este hallazgo abre nuevas oportunidades para el uso de esta microalga como alternativa sostenible en la agricultura.
El estudio, financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de Andalucía y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, ha confirmado que la biomasa de Scenedesmus almeriensis mejora la floración, el crecimiento y la resistencia al estrés ambiental en plantas ornamentales como el geranio. La investigación ha explorado su cultivo tanto en agua dulce como en agua de mar, con el fin de evaluar diferencias en su composición y potencial bioestimulante.
La Scenedesmus almeriensis, descubierta en Almería en 2005, se había cultivado tradicionalmente en agua dulce. Sin embargo, los investigadores han explorado por primera vez su producción en agua de mar para reducir el consumo hídrico y mejorar la sostenibilidad del proceso. Aunque el cultivo en medio marino ralentiza el crecimiento de la microalga y reduce su contenido en proteína, mantiene su capacidad bioestimulante y reduce el consumo de agua en más de un 90%.
Además, el cultivo en agua de mar disminuye la presencia de parásitos contaminantes y podría facilitar su producción a gran escala con menores costes ambientales. "Esta estrategia nos permite minimizar el impacto ecológico y garantizar la disponibilidad del bioestimulante durante todo el año", señala Tomás Lafarga, investigador de la UAL y uno de los autores del estudio.
Los investigadores realizaron ensayos tanto en condiciones de laboratorio como en invernadero para evaluar la eficacia de la biomasa de Scenedesmus almeriensis en el crecimiento vegetal. En pruebas de germinación, los extractos de la microalga mejoraron hasta en un 30% la tasa de germinación de semillas de berro y estimularon la formación de raíces en plántulas de soja hasta en un 300%.
En invernadero, las plantas tratadas con la biomasa de Scenedesmus almeriensis presentaron un crecimiento significativamente mayor, con un aumento en la altura, diámetro, número de hojas y flores. La cepa cultivada en agua dulce mostró una capacidad estimulante ligeramente superior, aunque en ambos casos se observaron mejoras notables en la resistencia al estrés hídrico y salino.
Este estudio refuerza el potencial de las microalgas como bioestimulantes agrícolas y destaca su aplicabilidad en sectores como la acuicultura, donde podrían utilizarse para mejorar la calidad del agua y la producción sostenible de cultivos. La investigación continuará con pruebas en cultivos de pepino y calabacín, con el objetivo de ampliar su uso en la producción agrícola.
"El uso de bioestimulantes a base de microalgas como Scenedesmus almeriensis es una vía prometedora para reducir la dependencia de fertilizantes químicos y mejorar la eficiencia del uso del agua en la agricultura", concluye Lafarga. Estos avances abren nuevas oportunidades para el desarrollo de prácticas agrícolas más sostenibles y resilientes ante el cambio climático.

