La acuicultura andaluza alcanzó en 2025 un valor económico total de 121,1 millones de euros, según un informe sobre los datos de producción, elaborado por la Dirección General de Pesca, Acuicultura y Economía Azul de la Junta de Andalucía.
La producción en fase de engorde, sumando acuicultura marina y continental, se situó en 12.017 toneladas, con una valoración superior a 113,5 millones de euros. A esta cifra se añaden las fases de criadero y preengorde, que elevan el valor total de la actividad por encima de los 121 millones de euros.
Más allá del dato económico, el informe apunta a un cambio de modelo. Andalucía cuenta en 2025 con 80 titulares y 118 establecimientos acuícolas autorizados, en un sector que ha reducido el número de operadores respecto a 2012, pero que muestra una mayor presencia de personas jurídicas frente a titulares individuales.
Esta evolución refleja una acuicultura más profesionalizada, con empresas que gestionan varios establecimientos y con una estructura productiva más diversa. El propio informe señala que el descenso histórico de titulares se explica, en parte, por una regularización administrativa, la extinción de autorizaciones inactivas y la sustitución progresiva de titulares físicos por empresas.
La acuicultura marina sigue siendo el principal motor económico. En 2025 generó 111 millones de euros, frente a los 10 millones de euros de la acuicultura continental. En engorde, la marina alcanzó 10.426 toneladas, mientras que la continental aportó 1.591 toneladas.
El informe también muestra una mayor tecnificación del sector, especialmente en instalaciones cubiertas, que suelen integrar criadero, preengorde, engorde e incluso actividades de investigación, desarrollo e innovación.
Uno de los datos que requiere una lectura más cuidadosa es la caída del 45% de la superficie autorizada respecto a 2024. Esta reducción no responde a un retroceso generalizado de la actividad, sino principalmente al cierre del establecimiento de Veta la Palma, tras la adquisición de la finca por parte de la Junta de Andalucía.
Una lectura positiva que se hace de este informe es que la acuicultura andaluza no avanza solo por ocupación de superficie, sino por mayor valor añadido, consolidación empresarial, tecnificación y mejora de la información sectorial.
El reto para los próximos años será transformar esta base productiva en crecimiento estable, con más seguridad jurídica, innovación aplicada y capacidad para atraer nuevas inversiones.

