Las futuras condiciones ambientales para acceder a las ayudas de la Unión Europea podrían impedir la financiación de algunos equipos esenciales para las granjas acuícolas. El riesgo se plantea en el marco de la guía común que la Comisión Europea podría aprobar antes del 1 de enero de 2027 para aplicar el principio de «no causar un perjuicio significativo» —DNSH, por sus siglas en inglés— al Marco Financiero Plurianual 2028-2034.
La Federación Europea de Productores de Acuicultura (FEAP) considera que esta guía será clave para el futuro del sector y reclama que incluya excepciones adaptadas a sus necesidades. De lo contrario, las nuevas condiciones podrían dificultar el acceso a fondos destinados a modernizar las instalaciones, mejorar la bioseguridad y reducir progresivamente las emisiones. En este contexto, la organización ha pedido a la Comisión que establezca excepciones específicas para evitar que los generadores auxiliares, las embarcaciones de trabajo y los vehículos utilizados en las granjas queden excluidos por normas pensadas para otras actividades.
La petición cobra especial relevancia porque el borrador de la Comisión no considera que la acuicultura sea perjudicial en su conjunto, pero sí señala varias inversiones que podrían quedar fuera de las ayudas europeas si utilizan combustibles fósiles. Entre ellas figuran equipos y medios de transporte esenciales para el funcionamiento diario de las explotaciones.
Una de las principales preocupaciones de la FEAP son los generadores de emergencia. En las piscifactorías, estos equipos son necesarios para mantener la oxigenación, la circulación y el tratamiento del agua. Un corte eléctrico puede poner en peligro la supervivencia de los peces en pocos minutos. Aunque el documento europeo contempla excepciones para algunos servicios esenciales y actividades agrícolas y forestales, no menciona expresamente la acuicultura, una omisión que la federación considera necesario corregir.
La FEAP también pide una excepción para los vehículos todoterreno utilizados en granjas situadas en zonas rurales o de difícil acceso, así como para las embarcaciones necesarias en la acuicultura marina. Las barcazas de alimentación, los barcos de servicio y las embarcaciones que transportan peces todavía utilizan, en su mayoría, motores convencionales. Las alternativas eléctricas, híbridas o de cero emisiones aún no son viables para todas las distancias, cargas y condiciones de trabajo, por lo que su exclusión podría afectar directamente a la operativa de las explotaciones.
A estas dificultades se suma el riesgo de que la referencia del borrador a las inversiones en «embarcaciones y artes de pesca» se aplique por error a redes, viveros, sistemas de fondeo y otros equipos propios de la acuicultura. Por este motivo, la FEAP pide que la norma diferencie claramente entre pesca y acuicultura.
La federación solicita además que el mantenimiento, la sustitución o la modernización de tomas de agua ya autorizadas en instalaciones de flujo abierto no se consideren la construcción de nuevas barreras artificiales en los ríos. A su juicio, ambas precisiones son necesarias para que la aplicación de la norma ambiental no termine penalizando inversiones esenciales para la continuidad y la transición del sector acuícola.

