PIENSOS | INGREDIENTES ALTERNATIVOS

La harina de insecto no penaliza el crecimiento de la dorada, pero sigue pendiente el reto de la rentabilidad

Mesina, Italia, 6/07/2026 | La cuestión no es solo si un ingrediente alternativo permite que el pez crezca igual, sino si modifica atributos de calidad que el mercado puede percibir, como sabor, aroma, apariencia o estabilidad del producto.

Doradas bajo el agua en una jaula

La sustitución parcial de la harina de pescado por ingredientes alternativos es ya una de las grandes líneas de trabajo de la acuicultura mediterránea. Sin embargo, para un productor, la pregunta decisiva no es solo si un ingrediente es más sostenible, sino si puede incorporarse a una dieta comercial sin penalizar el crecimiento, la conversión alimenticia, la calidad del producto y el margen económico.

Un nuevo estudio de la Universidad de Messina, realizado en condiciones comerciales offshore en Cerdeña, ofrece una respuesta positiva, aunque no definitiva. La investigación evaluó el efecto de incluir un 11% de harina desgrasada de insecto de Hermetia illucens en piensos para dorada (Sparus aurata), equivalente a una sustitución aproximada del 35% de la fracción proteica animal derivada de la harina de pescado.

La harina desgrasada de Hermetia illucens puede incorporarse en dietas comerciales para dorada sin comprometer el crecimiento, la conversión alimenticia ni la composición nutricional del filete.

El trabajo es especialmente interesante porque no se limita a un ensayo de laboratorio. La prueba se realizó con unas 60.000 doradas distribuidas en cuatro jaulas comerciales, dos por cada tratamiento alimentario, durante 181 días de cultivo.

Los peces tenían un peso inicial medio de aproximadamente 131 gramos y fueron criados en las instalaciones de Maricolture Sarde, en Sant’Antioco, Cerdeña. Las dietas experimentales fueron formuladas para ser isoazotadas e isolipídicas y producidas como pellets extrusionados por Veronesi.

El resultado principal es que la inclusión de harina de insecto no provocó diferencias significativas en los principales indicadores productivos. Peso final, ganancia de peso, tasa específica de crecimiento, índice de conversión alimenticia, eficiencia proteica e índices somáticos se mantuvieron comparables entre el grupo control, alimentado con una dieta basada en harina de pescado, y el grupo alimentado con la dieta que contenía harina de insecto.

Desde el punto de vista zootécnico, el dato es relevante. Significa que, a este nivel de inclusión, la harina desgrasada de Hermetia illucens puede utilizarse en una dieta práctica para dorada cultivada en jaulas marinas sin penalizar el rendimiento productivo.

Es un paso importante, porque buena parte de los ensayos sobre ingredientes alternativos todavía se realizan en condiciones controladas, a menudo alejadas de la variabilidad ambiental y operativa de una granja comercial.

Otros aspectos importantes del estudio

Dorada en laboratorio para análisis sensorial

El dato económico introduce una cautela necesaria. Aunque el índice de conversión alimenticia no empeoró, el coste económico de conversión fue significativamente más alto en el grupo alimentado con harina de insecto. La razón no fue una menor eficiencia del pez, sino el mayor coste de la formulación: 1,76 euros por kg de pienso en la dieta con Hermetia illucens, frente a 1,36 euros por kg en la dieta control.

En términos prácticos, el coste económico de conversión pasó de 1,469 euros por kg de pescado producido en el grupo control a 2,024 euros por kg en el grupo alimentado con harina de insecto. Este dato desplaza el debate del simple “funciona o no funciona” a una cuestión más industrial: a qué precio puede funcionar.

La cuestión no es solo si un ingrediente alternativo permite que el pez crezca igual, sino si modifica atributos de calidad que el mercado puede percibir, como sabor, aroma, apariencia o estabilidad del producto.

La calidad del filete se mantuvo sustancialmente estable. Proteínas, lípidos y cenizas no mostraron diferencias significativas entre ambas dietas, mientras que la humedad fue solo ligeramente inferior en el grupo alimentado con harina de insecto.

El aspecto visual y el aroma tampoco se modificaron de forma relevante, según los análisis realizados con ojo electrónico y nariz electrónica.

La lengua electrónica, en cambio, sí detectó diferencias en compuestos relacionados con el sabor, aunque el estudio no permite establecer si esas variaciones serían perceptibles por el consumidor.

La harina de insecto parece modificar sobre todo algunos aspectos asociados al gusto, probablemente a través de variaciones en compuestos solubles como aminoácidos, péptidos o nucleótidos.

Por ello, la aceptación en el mercado no dependerá únicamente de la sostenibilidad o del rendimiento productivo, sino también de la capacidad de mantener un producto final estable, reconocible y aceptado por el consumidor.

El estudio confirma que el uso de Hermetia illucens es técnicamente posible en dorada cultivada en condiciones comerciales: el pez crece, convierte el pienso y mantiene una calidad básica del filete comparable a la obtenida con una dieta convencional. Sin embargo, su adopción a gran escala sigue vinculada a dos pruebas decisivas: el coste real del ingrediente y la validación sensorial del producto final.

La sustitución es, por tanto, técnicamente posible, pero no automáticamente conveniente. Para el sector de los piensos, el trabajo confirma el potencial de la harina de insecto como ingrediente alternativo a la harina de pescado.

Para los productores, en cambio, el mensaje es más prudente: antes de hablar de adopción industrial harán falta ingredientes competitivos, volúmenes disponibles, formulaciones estables y una respuesta clara del mercado.

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