NUTRICIÓN | PIENSOS FUNCIONALES

La nueva generación de piensos funcionales exige precisión en dosis, extracción y estabilidad de los aditivos naturales

Global, 19/06/2026 | El futuro de los piensos funcionales no dependerá de añadir más aditivos naturales, sino de saber cuáles usar, en qué forma, a qué dosis, con qué estabilidad y para qué objetivo productivo

Piensos gránulos engorde

La acuicultura avanza hacia una nueva generación de piensos funcionales en la que la eficacia de aditivos naturales como cúrcuma, jengibre, probióticos, postbióticos e ingredientes alternativos enriquecidos dependerá menos de su origen natural que de su formulación, estabilidad y efecto productivo demostrable.

Identificar compuestos bioactivos prometedores no es ya el reto, sino en incorporarlos al alimento en la dosis adecuada, mantener su actividad durante el procesado y demostrar mejoras medibles en crecimiento, conversión alimenticia, supervivencia o resistencia al estrés.

Los estudios recientes apuntan en una misma dirección. En nutrición funcional, más ingrediente no significa necesariamente mejor resultado.

En langostino tropical (Litopenaeus vannamei), la forma de preparar la cúrcuma condicionó su efecto inmunoestimulante frente a Vibrio parahaemolyticus. El método de licuado obtuvo los mejores resultados globales, con menor índice de conversión alimenticia y mayor actividad fagocítica.

La dosis también marca límites claros

Cúrcuma (Curcuma longa)

Otro ensayo con langostino blanco mostró que la combinación de Lactobacillus sp. con 5 gramos de harina de cúrcuma por kilo de pienso mejoró crecimiento, supervivencia y eficiencia alimentaria.

Sin embargo, al elevar la inclusión hasta 15 gramos por kilo, la respuesta dejó de mejorar y la eficiencia se redujo.

El jengibre (Zingiber officinale) refuerza esta misma conclusión. Una revisión reciente en peces y langostinos señala que sus efectos dependen de la forma utilizada —extracto, polvo o aceite esencial—.

Los extractos parecen ofrecer respuestas más consistentes, mientras que los aceites esenciales pueden generar efectos adversos a determinadas dosis, incluidas alteraciones intestinales o estrés fisiológico.

La misma lógica se aplica a postbióticos y fitogénicos, cuya eficacia depende de la composición, la estabilidad y la interacción con la especie cultivada. Por ello, la industria empieza a desplazarse desde el concepto genérico de “aditivo natural” hacia estrategias más integradas, basadas en metabolitos microbianos, extractos vegetales y tecnologías de encapsulación.

La funcionalización también alcanza a los ingredientes alternativos. En juveniles de Clarias gariepinus, la harina de larva de mosca soldado negra enriquecida con omega-3 permitió sustituir hasta el 75% de la harina de pescado con mejoras en crecimiento, supervivencia y parámetros fisiológicos.

No obstante, la sustitución total redujo el rendimiento, lo que subraya la necesidad de definir umbrales de inclusión y evitar desequilibrios nutricionales.

Para avanzar hacia piensos comerciales, el sector deberá resolver tres retos: estandarizar químicamente los ingredientes, garantizar su estabilidad durante la fabricación del pienso y validar los resultados en condiciones reales de cultivo.

El futuro de los piensos funcionales no dependerá de añadir más aditivos naturales, sino de saber cuáles usar, en qué forma, a qué dosis, con qué estabilidad y para qué objetivo productivo.

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