MATERIAS PRIMAS | INGREDIENTES MICROBIANOS

Por qué los productos microbianos no siempre ofrecen el mismo rendimiento en condiciones comerciales de acuicultura

Global, 21/08/2026 | La fabricación, la formulación y las condiciones de cultivo determinan que una cepa microbiana prometedora conserve su viabilidad y funcionalidad más allá del laboratorio

Operario configura fermentador microbial

Dos productos microbianos pueden contener bacterias pertenecientes a la misma especie y estar destinados a aplicaciones similares, pero ofrecer resultados diferentes en condiciones comerciales de acuicultura.

La explicación puede encontrarse en la cepa concreta seleccionada, pero también en la manera en que ha sido fermentada, procesada, estabilizada, almacenada y, finalmente, aplicada.

El escalado industrial constituye el puente crítico entre la investigación y su utilización en granja. La temperatura de fermentación, la disponibilidad de oxígeno, el pH, los nutrientes y la duración del cultivo deben adaptarse a las necesidades de cada cepa. Las condiciones que funcionan en recipientes de laboratorio pueden comportarse de forma diferente en fermentadores industriales, donde la mezcla, la transferencia de calor y la distribución del oxígeno resultan más difíciles de controlar.

Las bacterias del género Bacillus se utilizan ampliamente en acuicultura, especialmente en el cultivo de langostino. Dependiendo de la cepa, pueden contribuir a degradar la materia orgánica, influir en las comunidades microbianas del agua y los sedimentos, favorecer la gestión del nitrógeno o mejorar el aprovechamiento de los nutrientes cuando se administran a través del pienso.

Sin embargo, estos efectos son específicos de cada cepa y no pueden atribuirse por igual a todos los productos basados en Bacillus.

Infografía de cepa microbiana a rendimiento en granja

La producción de una solución microbiana estable también exige controlar las etapas posteriores a la fermentación. La centrifugación, el lavado, la concentración y el secado pueden afectar a la integridad y viabilidad celular. Por ello, los compuestos protectores, el tamaño de las partículas, la mezcla y el envasado deben seleccionarse cuidadosamente para garantizar que los microorganismos permanezcan estables durante el almacenamiento y puedan recuperar su actividad después de la aplicación.

El recuento microbiano por sí solo no proporciona una medida completa de la calidad. La identidad y pureza de la cepa, la tasa de esporulación, la actividad metabólica, la estabilidad durante la vida útil y la uniformidad entre lotes también son aspectos relevantes.

Los productores deben comprobar si la viabilidad está garantizada hasta el final de la vida útil declarada y si el producto ha sido evaluado en condiciones comparables a las de su propio sistema de producción.

Incluso un producto fabricado de manera uniforme no producirá resultados idénticos en todas las granjas. La temperatura, la salinidad, el oxígeno, el pH, la carga orgánica, la densidad de cultivo, las prácticas de alimentación, el uso de desinfectantes y la microbiota existente pueden influir en su rendimiento.

Cerrar la brecha entre la innovación microbiana y la acuicultura comercial requiere, por tanto, que funcione toda la cadena: selección adecuada de la cepa, producción industrial fiable, formulación estable, aplicación correcta y verificación en condiciones reales de cultivo.

Te puede interesar