OPINIÓN

Transparencia y comunicación para romper la barrera de la licencia social de la acuicultura

La licencia social para operar y sus beneficios de reputación dependen de la calidad de las relaciones de entre la organización y las partes interesadas

La licencia social para operar, entendida como la aceptación continua de las partes interesadas de una comunidad por una actividad desarrollada localmente es un caso de estudio muy interesante en acuicultura.

Para seguir creciendo en niveles aceptables, la acuicultura necesita romper la barrera de la licencia social, y eso se consigue con transparencia y comunicación. Hasta ahora, el sector y las empresas acuícolas han estado enfocados en crecer y, en menor medida, en interactuar en las comunidades costeras donde se asientan. Esto ha dado como resultado un gran desconocimiento de la actividad por parte de la sociedad y de rechazo al entrar en conflicto con otras actividades más conocidas como la pesca o el turismo.

Está reconocido que la licencia social para operar y sus beneficios de reputación dependen de la calidad de las relaciones de entre la organización y las partes interesadas. Por eso, el sector debe establecer una comunicación multidireccional con todas las partes y debe hablar en clave de "comunidad azul" y no de "economía azul". La rendición de cuentas a través de informes y la adopción de decálogos ambientales y sociales son también una buena opción para mejorar la percepción de las comunidades.

Los frutos de la mejora de la comunicación y la transparencia no se recogen en el corto plazo y es una tarea de perseverancia. Sin embargo, son herramientas muy potentes que mejoran la licencia social para operar.

Se deben identificar cuáles son las preocupaciones de las comunidades y abrir vías de comunicación que permitan aclarar las incertidumbres que la actividad acuícola y sus productos puedan generar.

Las comunidades azules deben entender el beneficio que para ellos tiene que una actividad se desarrolle en su entono: social, ambiental y económico. Es decir, explicar claramente cómo, gracias a la acuicultura, se puede acceder a alimentos producidos localmente y sostenibles, creación de empleo y riqueza.

Es importante tener en cuenta a los niños y las niñas de hoy, ya que serán los futuros biólogos, técnicos de la administración y políticos, entre otros profesionales que, con su visión, decidirán qué futuro quieren para su comunidad.

Algunas empresas ya han tomado la iniciativa y están haciendo esfuerzos importantes en que se conozca la actividad, otras aún deben reaccionar.