Cuando los esguines de trucha son pequeños, en torno a 1 o 2 gramos, la inyección convencional resulta poco práctica, si se compara con los de 30 gramos de tamaño. La clave está en usar microagujas como las desarrolladas por un equipo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
El sistema utiliza microagujas de fibroína de seda, un material de origen alimentario, recubiertas con una fina capa de goma laca. Este recubrimiento actúa como barrera frente a la humedad y evita que la seda se ablande antes de que las agujas puedan penetrar la piel del pez.
Utilizadas para la vacunación temprana de esguines de trucha de 1 a 2 gramos, las microagujas quedan adheridas al pez y liberan su contenido mientras estos permanecen debajo del agua. Según el diseño, la liberación puede producirse en unos 15 minutos o prolongarse hasta 24 horas.
Las pruebas se realizaron con vacunas bacterianas y de ADN. En condiciones secas, las microagujas conservaron parte de la estructura de los plásmidos de ADN tras cuatro semanas de almacenamiento. Esta estabilidad podría reducir la dependencia de la cadena de frío, aunque todavía debe comprobarse en condiciones de producción.
La propuesta busca reducir la manipulación individual y facilitar la vacunación de juveniles pequeños. Sin embargo, el trabajo constituye una prueba inicial del sistema y los autores señalan que aún es necesario desarrollarlo antes de poder utilizarlo a escala comercial.
La investigación se ha publicado en ACS Nano con el título Design of Water-Resistant, Food-Grade Microneedles for Fish Injection and Underwater Cargo Delivery.
Referencia: doi.org/10.1021/acsnano.6c06013

