UNA HISTORIAL PERSONAL

El día que la Real Academia Española quitó ‘artificial’ de la definición de piscicultura

Mi agradecimiento a la Real Academia Española por atender la petición de modificar la definición de piscicultura y hacer más cercana la acuicultura a la sociedad, aunque sea a través de la palabra.

Artículo de opinión de Alejandro Güelfo Fuentes

Msc. Periodismo y Comunicación Científica | Editor de misPeces
 @aguelfo

Pleno Real Academia Española | archivo

La historia que les vengo a contar es real y es - la que quiero creer una pequeña victoria moral - para hacer de la acuicultura y, más específicamente de la piscicultura, una actividad más cercana a cualquiera de nosotros. Se dice que las palabras tienen el poder de definir pensamientos, de emocionarnos y de enseñarnos, de ahí que sean fundamentales para entender la realidad.

Durante la pandemia, sobre todo en los primeros meses de confinamiento, hemos tenido que restructurar nuestro tiempo. Muchos consideran que ha sido un tiempo perdido en nuestras vidas. Yo no estoy de acuerdo, y más bien pienso que fue un tiempo en el que tuvimos que poner a prueba nuestra resiliencia. Yo lo dediqué, entre otras cuestiones, a intentar ganar pequeñas batallas.

Una de ellas fue la de que se modificara en el Diccionario de la Real Academia Española la definición de la piscicultura tal y como estaba escrita, es decir, como “la cría artificial de peces y mariscos”. No me parecía lógico que para apicultura, avicultura o porcicultura no aparecía el adjetivo ‘artificial’, y si apareciera para definir la actividad de cría acuícola de pescado.

El caso, y de eso saben los expresidentes de la Sociedad Española de Acuicultura con los que me puse en contacto, que a través de una solicitud justificada y motivada escribí a la Real Academia Española, de la que recibí acuse de mi propuesta en septiembre de 2020, y en la que se indicaba que la “sugerencia sería estudiada y valorada para su posible inclusión en la vigésima cuarta edición (la de 2021)”.

Entre otros argumentos exponía que 'Artificial' es una adjetivación negativa de la actividad acuícola ya que se hace ver como algo que "no es natural, falso". Esta adjetivación no se usa para porcicultura, avicultura, apicultura o cualquier otra forma de cría animal.

Otras razones para retirar la adjetivación 'artificial' se basa en motivos de simplificación, de cientificismo y precisión. Las directrices generales del Diccionari de la Real Academia del Español desde la edición de 2014 buscan eliminar huellas de modalidad discursiva valorativa, prescindiendo de adjetivos y adverbios que traslucen la percepción de las personas responsables de la redacción.

Por otra parte, la piscicultura no es la cría artificial en cuanto existen cultivos de peces y mariscos que no requieren apenas intervención humana, más allá del reclutamiento y confinamiento de los animales en pozas y estanques. Es, por así decirlo, menos intensiva en labor humana que el resto de ganaderías terrestres, y éstas no son adjetivadas con 'artificial'.

Con más fe que esperanza periódicamente he ido entrando en la RAE.es para ver si tal “sugerencia” era atendida. Pues bien, la pasada semana comprobé con satisfacción que efectivamente, los académicos han tenido a bien retirar 'artificial' de la primera acepción.

Y ahora, la cosa queda así:

Aun queda trabajo por hacer, por ejemplo, que se elimine de la segunda acepción de piscicultor,ra la palabra 'artificial'. La petición ya está hecha.

Como curiosidad decirles que se añaden e las palabras relacionadas con la acuicultura: microalga, y panga

Para los más curiosos dejo aquí el documento remitido a la Real Academia Española.