El crecimiento de la acuicultura mundial ya no implica un aumento proporcional de la demanda de harina y aceite de pescado. Así lo refleja el informe El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2026 (SOFIA 2026) de la FAO, que identifica una transformación progresiva en la formulación de los piensos acuícolas gracias a la incorporación de nuevas materias primas, mejoras en la eficiencia alimentaria y una mayor valorización de los recursos disponibles.
La acuicultura produjo 102,7 millones de toneladas de animales acuáticos en 2024, más del doble que a comienzos de siglo.
El crecimiento de la acuicultura mundial ya no implica un aumento proporcional de la demanda de harina y aceite de pescado.
Sin embargo, la proporción de capturas pesqueras destinada a la fabricación de harina y aceite de pescado ha disminuido de forma significativa durante las últimas décadas.
Según la FAO, esta evolución refleja una mayor eficiencia en el uso de los recursos marinos y una creciente diversificación de los ingredientes empleados por la industria de alimentación acuícola.
El informe destaca que actualmente una parte cada vez mayor de la harina y el aceite de pescado procede de subproductos generados por el procesamiento de pescado destinado al consumo humano.
Esta tendencia permite aprovechar recursos que anteriormente se desaprovechaban y contribuye a mejorar la circularidad de la cadena de valor pesquera y acuícola.
La mejora de las formulaciones también ha reducido la dependencia relativa de los ingredientes marinos tradicionales.
En las últimas dos décadas, los fabricantes de piensos han incorporado proteínas vegetales, aceites alternativos, ingredientes microbianos, harinas de insectos y otras fuentes emergentes capaces de complementar parcialmente la harina y el aceite de pescado sin comprometer el rendimiento productivo en muchas especies.
Este cambio resulta especialmente relevante en un contexto de crecimiento sostenido de la acuicultura mundial.
La FAO prevé que la producción acuícola alcance los 119 millones de toneladas en 2034, frente a los 102,7 millones actuales. Mantener este ritmo de expansión exigirá seguir mejorando la eficiencia en el uso de materias primas y reducir la presión sobre recursos limitados.
La organización señala además que la sostenibilidad futura del sector dependerá no solo de cuánto pescado se produzca, sino también de cómo se produzca. En este sentido, la alimentación representa uno de los principales focos de innovación de la acuicultura moderna, tanto por su impacto ambiental como por su influencia directa sobre los costes de producción.
El futuro de la acuicultura dependerá cada vez más de producir más biomasa con menos recursos marinos por tonelada producida.
Para el sector acuícola, el mensaje es claro: el crecimiento futuro no vendrá únicamente de producir más pescado, sino de hacerlo con sistemas nutricionales cada vez más eficientes, capaces de generar más biomasa con menos recursos marinos por tonelada producida.

