Los menús de hospitales, residencias y escuelas infantiles de 0 a 3 años tendrán que reservar un espacio semanal para el pescado. El real decreto aprobado este martes por el Consejo de Ministros fija un mínimo de dos raciones como plato principal en los menús de día y de tres en los de pensión completa.
La norma prevé alternar pescado blanco y azul. En los centros con pensión completa, los menús también podrán incluir crustáceos y moluscos. El decreto alcanza a centros públicos y privados, además de bibliotecas, universidades y museos de titularidad pública.
El pescado forma parte de un conjunto de cambios con los que el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 busca mejorar la calidad nutricional de las comidas servidas en estos centros. La regulación también impulsa la presencia de legumbres, frutas, hortalizas y cereales integrales.
Menos precocinados y frituras
El decreto limita a tres raciones al mes los platos precocinados en hospitales y centros residenciales. En los menús de menores hospitalizados y en las escuelas infantiles de 0 a 3 años, el máximo será de una ración mensual. Las frituras podrán servirse hasta dos veces por semana.
La norma excluye, además, los alimentos con alto contenido en grasas saturadas, azúcares o sal añadida de los menús para niños, niñas y adolescentes en hospitales y de los que se sirven en escuelas infantiles.
También establece que al menos el 90% de la fruta y el 30% de las hortalizas sean frescas y de temporada. En materia de compra sostenible, fija que al menos el 25% del coste de adquisición de los alimentos corresponda a productos ecológicos, con un porcentaje mínimo transitorio del 10% durante los cuatro primeros años.
Supervisión profesional
Los menús deberán estar supervisados por profesionales con formación acreditada en nutrición humana y dietética y adaptarse a las necesidades de las personas usuarias. Siempre que sea posible, las comidas se prepararán en las cocinas de los propios centros.
El real decreto regula también las máquinas expendedoras: al menos el 70% de los alimentos y bebidas deberá ser saludable y ocupar las filas más visibles. Los centros tendrán que disponer, además, de fuentes de agua potable gratuita.
La norma incorpora medidas para reducir el desperdicio alimentario y el uso de envases y vajillas de plástico.

