The Kingfish Company cerró el primer trimestre de 2026 con una mejora clara en sus indicadores productivos y comerciales, aunque todavía mantiene abiertos varios retos financieros y operativos antes de alcanzar una rentabilidad sostenida.
La compañía produjo 773 toneladas de Yellowtail kingfish (Seriola lalandi) entre enero y marzo, un 53 % más que en el mismo periodo del año anterior.
El índice de conversión alimenticia económico (eFCR) mejoró de 1,9 a 1,47, mientras que el volumen vendido aumentó un 24 %, hasta 714 toneladas. El ingreso medio por kilogramo también creció ligeramente, de 12,9 a 13,2 euros.
Estos datos apuntan a un avance técnico relevante en la explotación RAS de Kingfish Zeeland, especialmente en eficiencia alimentaria, planificación productiva y orientación comercial hacia peces frescos de mayor tamaño.
En un modelo de acuicultura terrestre marina, donde la cobertura de costes fijos depende en gran medida del uso efectivo de la capacidad instalada, la mejora de estos indicadores es una señal positiva.
La lectura financiera, sin embargo, sigue siendo prudente. Los resultados de 2025 son preliminares y no auditados. La compañía aumentó sus ingresos un 29 %, hasta 35,8 millones de euros, frente a los 27,7 millones de 2024. No obstante, el EBITDA operativo se mantuvo en negativo, con -3,7 millones de euros, frente a los -3,4 millones del ejercicio anterior.
Durante 2025, Kingfish produjo 2.576 toneladas y vendió 2.649 toneladas, una diferencia posible porque parte de las ventas procedieron de biomasa cosechada y almacenada en periodos anteriores.
La empresa destaca que la segunda mitad del año mostró una mejora respecto al primer semestre y al mismo periodo de 2024, con mayor margen bruto por kilogramo y una reducción de la pérdida operativa por kilogramo.
La estrategia comercial se ha concentrado en Europa. Desde octubre de 2025, Kingfish dejó de vender producto fresco en Norteamérica por los aranceles y la debilidad del dólar, apostando por mercados donde considera que mantiene una ventaja competitiva estructural.
Otro punto relevante es el aumento de pescado degradado —ejemplares que no alcanzan la calidad comercial prevista y deben venderse a menor precio— observado desde mayo de 2026. La compañía está investigando las causas y aplicando medidas correctoras para minimizar su impacto.
De cara al futuro, Kingfish busca aumentar la utilización de su capacidad, mejorar la eficiencia y alcanzar EBITDA y flujo de caja operativos positivos. Aunque los resultados muestran avances productivos y comerciales, la rentabilidad sigue dependiendo de mayores volúmenes y una gestión financiera sólida.
El caso de Kingfish se mantiene como una referencia relevante para seguir la maduración de la acuicultura marina terrestre en Europa. Sus próximos resultados auditados permitirán comprobar si la mejora productiva observada en 2026 se consolida y empieza a traducirse en una trayectoria económica más robusta.

