La decisión de Perú de prolongar la prohibición de pesca de anchoveta, cuyo destino es el de producir harina y aceite de pescado, en una amplia zona de su litoral añade presión al mercado internacional de ingredientes marinos, en un contexto de menor producción global respecto al mismo periodo del año anterior, según ha informado IFFO, la organización que representa a buena parte del sector.
La suspensión, que estaba vigente hasta el 10 de junio, se mantiene ahora sin una fecha definida de finalización debido a la persistencia de condiciones asociadas a El Niño costero.
Según IFFO, las suspensiones repetidas responden a la preocupación por el calentamiento de las aguas y la elevada presencia de peces juveniles. Esta situación apunta a una biomasa de anchoveta aún presente, pero más dispersa, lo que complica la actividad extractiva y obliga a mantener un enfoque precautorio.
La medida podrá levantarse de forma total, parcial o gradual por parte del Viceministerio de Pesca y Acuicultura de Perú, en función de la evaluación científica del Instituto del Mar del Perú (IMARPE) y de la evolución de las condiciones biológicas, pesqueras y ambientales.
El impacto de esta decisión trasciende el ámbito pesquero peruano
Perú es uno de los principales proveedores mundiales de harina y aceite de pescado, ingredientes clave para la alimentación acuícola, especialmente en especies de alto valor y en fases productivas donde la calidad nutricional y el perfil lipídico siguen siendo determinantes.
“Perú representa una gran parte del suministro mundial de harina de pescado y aceite de pescado, lo que implica que las interrupciones estrechan rápidamente la disponibilidad”, señaló Enrico Bachis, director de mercado de IFFO.
El anuncio llega en un momento de debilitamiento generalizado de la producción de ingredientes marinos. De acuerdo con los datos compartidos por miembros de IFFO, la producción de harina de pescado cayó en abril de 2026 un 21% interanual, mientras que la producción acumulada descendió un 26% respecto a 2025.
La producción de aceite de pescado también mostró una tendencia negativa, con una caída del 19% en abril frente al mismo mes del año anterior y un descenso acumulado del 14%.
En este caso, el comportamiento regional fue más heterogéneo: España registró un aumento del 36% en la producción acumulada y Chile se mantuvo cerca de la estabilidad, mientras que Perú, Islandia/Atlántico Norte y varios países africanos contribuyeron al descenso global.
Aunque la industria de piensos ha avanzado en la diversificación de fuentes proteicas y lipídicas, la harina y el aceite de pescado siguen desempeñando un papel estratégico en formulaciones de alto rendimiento, dietas funcionales, etapas tempranas y especies carnívoras.
La evolución de la campaña peruana será, por tanto, un factor clave para los fabricantes de alimento acuícola y para los productores, en un año marcado por la presión sobre los costes, la necesidad de asegurar suministro y el ajuste progresivo de las formulaciones hacia fuentes alternativas.

