La creciente tensión geopolítica internacional vuelve a trasladar incertidumbre al sector acuícola. Tras varios meses de estabilización, los precios de los piensos para dorada, lubina europea y trucha han comenzado nuevamente a repuntar en 2026, reactivando la preocupación del sector ante un posible nuevo ciclo inflacionario en los costes de producción.
El sector considera que las tensiones en el Mar Rojo, la volatilidad de las materias primas agrícolas y marinas, el encarecimiento logístico y la incertidumbre energética en Europa están volviendo a presionar toda la cadena de suministro de alimentación acuícola.
El pienso de engorde para las principales especies acuícolas españolas llegó a reducirse cerca de un 11% en 2025 respecto a los niveles medios registrados durante 2023 y 2024. Sin embargo, según los últimos datos oficiales consultados por misPeces, durante las primeras semanas de 2026 los precios han vuelto a aumentar entre un 5% y un 8% respecto a los mínimos alcanzados el año pasado, dependiendo de las formulaciones y de las materias primas utilizadas.
Las empresas acuícolas advierten de posibles incrementos adicionales en otros insumos estratégicos como oxígeno, combustibles, transporte, logística o materiales de envasado, todos ellos muy expuestos a la evolución de los mercados energéticos y de materias primas.
En el caso de la electricidad, la exposición es actualmente más moderada que durante la crisis energética de 2022 gracias a las inversiones realizadas en los últimos años. Muchas instalaciones acuícolas en tierra, especialmente criaderos, preengordes y sistemas RAS, han incorporado plantas fotovoltaicas para reducir parcialmente su dependencia energética.
No obstante, la acuicultura intensiva continúa siendo altamente dependiente de la electricidad para procesos críticos como bombeo, oxigenación, recirculación, climatización o frío industrial.
La nueva presión sobre costes vuelve a poner el foco en la eficiencia operativa y la capacidad de adaptación de toda la cadena de valor acuícola, especialmente en un contexto donde la alimentación continúa representando el principal coste de producción en muchas explotaciones.
En este escenario, la capacidad de optimizar formulaciones, gestionar eficientemente la logística y mantener el rendimiento productivo empieza a ganar peso como factor de competitividad.
Las dudas sobre el FEMPA aumentan ante un posible nuevo repunte de costes
Ante este escenario, parte del sector considera que la respuesta deberá pasar nuevamente por mecanismos extraordinarios de apoyo europeo si la situación internacional continúa deteriorándose y los costes vuelven a escalar de forma sostenida.
Sin embargo, la capacidad de reacción financiera genera dudas dentro de la propia administración. Distintas fuentes consultadas por misPeces apuntan a que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ya habría trasladado a las comunidades autónomas que no quedan fondos disponibles del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) para responder a nuevas tensiones de costes similares a las registradas tras la crisis energética.
La situación genera inquietud en el sector, que teme enfrentarse a un nuevo escenario de presión sobre costes con menor capacidad de apoyo público que durante los años anteriores.
El contexto actual vuelve a evidenciar la elevada sensibilidad de la acuicultura europea frente a factores externos sobre los que el sector tiene escasa capacidad de control.

