Investigadores de 28 países relacionados con el desarrollo de la acuicultura en mar abierto (offshore) se dieron cita en Dubrovnik, Croacia, entre el 16 y el 18 de junio pasado para analizar el futuro de la actividad durante la Tercera Conferencia de Maricultura Offshore.
Según lo informado por los organizadores, al encuentro asistieron más de 100 representantes, entre ellos 33 acuicultores, quienes concordaron que el mayor problema del sector es la consabida falta de espacio disponible para su desarrollo.
Por ejemplo, Hayri Deniz, Director de Maricultura, Departamento de Acuicultura, del Ministerio de Turquía de Agricultura y Asuntos Rurales (MARA), destacó en su presentación que la acuicultura marina en todo el mundo entra ahora en conflicto con muchas otras industrias, en particular con el turismo y la producción de energía, así como también con un número creciente de áreas marinas protegidas (AMPs).
Estos conflictos motivaron a que MARA presentará su nueva ley ambiental en Turquía, que ha trasladado las jaulas de crianza de peces a zonas de mar abierto. También ha creado una serie de proyectos destinados al desarrollo del sector de manera sostenible.
Por su parte, Arne Fredheim, presidente de la conferencia e investigador de CREATE-Centre for Aquaculture Technology y del centro de investigaciones noruego SINTEF Fisheries and Aquaculture, realizó una mirada al estado global de los cultivos marinos en mar abierto y describió los distintos tipos de jaulas que están disponibles en el mercado actualmente.
Fredheim sostuvo que las instalaciones en mar abierto significan una evolución y no una revolución, pues es posible utilizar la tecnología ya existente, además de desarrollar nuevos equipamientos. Todo ello sumado a la mejora de aspectos operacionales y consideraciones biológicas de la crianza de los peces que deben ser tomadas en cuenta a la hora de diseñar estas instalaciones.
Actualmente existe este tipo de tecnología de acuicultura en mar abierto en Estados Unidos, Bahamas, Corea, Turquía, Australia, Irlanda, Noruega, Chile y en el Mediterráneo.
Otro punto que destacó Fredheim fue el de la oportunidad que se abre con los cultivos multitróficos en mar abierto, pues, explicó, se puede crear una interacción entre la acuicultura intensiva, como es la del salmón; con la acuicultura de especies filtradoras, como son los mejillones; y una acuicultura fotosintética, como es el caso de las algas.
Durante la conferencia también hubo una serie de presentaciones sobre los posibles beneficios y eficiencias de coste de trabajar en forma integrada con otros usuarios del espacio marino.
El profesor Bela Buck, del Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina hizo una presentación sobre cómo la acuicultura de moluscos podría integrarse en sitios con parques eólicos marinos. Del mismo modo, Artur Simoes, director de proyecto Seaweed Energy Solutions, habló sobre la creación de sinergias con el cultivo de algas marinas en alta mar, que luego se pueden utilizar para proporcionar un suministro sostenible de biocombustibles.
Finalmente, el representante de la Plataforma Europea de Innovación y Tecnología de la Acuicultura (EATiP), Torgeir Edvardsen sostuvo en relac
ión a la mayor demanda mundial de productos pesqueros que "como resultado, tendremos que cultivar el mar mucho más eficientemente de lo que hemos hecho hasta ahora". Al respecto, Edvardsen concluyó que "el principal reto será el tiempo que se tarde en poner en práctica éstas y otras nuevas iniciativas."
