Todas las apuestas estaban hechas para el año 2010. A comienzos del 2000, la industria del salmón seguía creciendo a pasos agigantados y los analistas aseguraban que Chile iba a exportar US$ 2.800 millones al finalizar la primera década del siglo.
Las inversiones en el sur del país latinoamericano se veían por todos lados. Se inauguraban modernas plantas de procesado y nuevas fábricas de piensos que podían producir 600 mil Tm de alimento al año. Cerca de 50.000 personas trabajaban en la industria y surgían más de 1.200 empresas de servicios asociados al sector. La producción estaba cercana a las 400.000 toneladas de salmón y trucha, con metas de superar a Noruega, el principal productor mundial.
Pero a mediados de 2007 llegó el virus ISA y con esto la mayor crisis productiva del sector. En cifras, significó más 15.000 despidos, la paralización de cerca del 60 por ciento de las instalaciones de acuicultura asociada a salmón Atlántico y una gran incertidumbre sobre el futuro del sector.
Hoy el panorama está más claro, los expertos aseguran que en 2013 Chile recuperará su industria y su volumen productivo previo a la crisis sanitaria, pero con grandes cambios a nivel normativo y mayores costes productivos.En entrevista con misPeces.com, el presidente de la mayor asociación de productores de la Industria del Salmón chilena, SALMONCHILE A.G., César Barros, ha explicado qué ha significado para el sector la implementación de estos cambios en la normativa.
¿Cuáles pueden ser las lecciones para otros países que están planificando su acuicultura con respecto a la crisis sanitaria del virus ISA en Chile?
Lo que sorprende
de una crisis sanitaria como la que provocó el virus ISA es que los noruegos fueron los primeros en ser afectados por este virus, y luego fueron los escoceses y posteriormente los canadienses, sin haber tomado medidas preventivas eficientes. Lo insólito es que Chile vio caer a estos tres países salmonicultores y tampoco habíamos hecho nada para prevenir la llegada de este virus.
Por eso creo como lección que es muy importante ver lo que están haciendo los demás en materias de prevención sanitaria y por tanto también ver como nosotros - sin querer - fuimos importando enfermedades, a través de las ovas, y fuimos poco cuidadosos en los análisis y la selección de los proveedores de estas ovas.
Lo importante, además, es saber que las enfermedades llegan para quedarse y sobre todo en animales de difícil manejo como los de crianza. Con mucho esfuerzo pueden erradicarse pero con un coste tremendo para el sector.
Chile tuvo que desarrollar una nueva Ley de Pesca y Acuicultura y ahora está en la etapa de implementar los reglamentos asociados para enfrentar nuevas crisis sanitarias ¿Cómo ven estos cambios normativos como sector?
Los cambios legislativos son súper difíciles y complejos, especialmente en democracia que requiere una consulta masiva a mucha gente que está en contra y a favor. A nivel de gremio también se tensiona el ambiente, pues a los socios estas modificaciones les afecta de diferentes formas.
Nuestro cambio legislativo fue muy orientado por el “ISA”, cuando en realidad se debería haber mirado a todas las enfermedades que existen y las que podrían venir a futuro. 
¿Pero también se critica que este cambio legislativo está pensado solo para los grandes empresarios de salmón del Atlántico y ha dejado fuera a los productores de menor escala de salmón coho y trucha?
En este tema tenemos diferentes opiniones y eso tiene que ver con que la legislación impuso condiciones que implican fuertes inversiones y las empresas que producían coho y trucha eran empresas más pequeñas que no tienen la capacidad ni la disposición de realizar estos cambios.
Lo normal es que mientras más estricta sea la legislación para el sector de la acuicultura, más costes se impondrán a las empresas. Por supuesto que todas sufren, independientemente de su tamaño.
¿Cómo ven desde SalmonChile la recuperación del sector?
Hay un indicador que es clave y tiene que ver con la cantidad de inversiones que se está haciendo actualmente en la zona sur en pisciculturas e infraestructuras, con montos que están entre los 10 a 20 millones de dólares por instalación para la fase de agua dulce en tierra.
Estas inversiones significan que hay confianza en que la producción va a aumentar.
Además la definición de las zonas aptas para la acuicultura en la XII Región de Magallanes (la zona más austral de Chile) puede implicar un aumento de hasta un 40 por ciento de la disponibilidad de sitios para el cultivo de salmón y trucha.
Al comparar con otros países productores de salmón, se ve que el poder saber dónde están los espacios disponibles para realizar la acuicultura y cuántos sitios más tenemos disponibles será clave.
Hay un consenso general de distintos especialistas de que el año 2013 vamos a volver a tener una producción igual o cercana a la que tuvimos el 2007.
Nota: La recuperación de la Salmonicultura de Chile ha generado interés en los mercados, especialmente en Estados Unidos, donde el pasado 21 de marzo, el Presidente de SalmonChile, César Barros dio una conferencia sobre la recuperación de la industria del salmón de Chile , en el marco de la Feria Internacional Boston Seafood Show que se realiza esta semana en EE.UU.
