Semilla de ostión del Pacífico
El investigador del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR), Jorge Eduardo Chávez Villalba, en el Estado mexicano de Sonora ve signos esperanzadores para la recuperación del cultivo de ostión (Crassostrea gigas) en la región.
Según explica Chávez Villalba en un artículo con el título “Cultivo de ostión (Crassostrea gigas). Análisis de 40 años de actividades en México”, el cultivo de este bivalvo está por debajo de su potencial. La especie, que fue introducida por primera vez hace 40 años, sufre episodios de altas mortandades desde 1997. Actualmente, añade el autor del artículo, se sabe que los eventos ocurren en marzo-abril y noviembre afectando principalmente a ostiones menores de 50 mm.
Al no existir captación natural de la especie en la región, los productores tienen que utilizar semilla procedente de laboratorios nacionales y extranjeros, principalmente de Estados Unidos, por lo que se sospecha que sea durante la reproducción o el traslado cuando los ejemplares podrían sufrir el contagio.
Sin embargo, señala Chávez, desde 2010 se ha empezado a ver signos de recuperación con la producción de 2.858 toneladas de este molusco. En 2012 sin embargo esta producción se vio reducida ligeramente hasta alcanzar las 2.127,2 Tm.
La importancia de la ordenación del sector
Entre las causas de que este sector no despliegue todo su potencial lo podemos encontrar en la necesidad de regularizar las unidades de producción en cuanto a la obtención de las concesiones, mejorar la calidad y producción de semilla, o mejorar la tecnificación de los cultivos, entre otros.
Al respecto de estos problemas, el investigador apunta a que la mayoría de los productores iniciaron sus actividades en zonas que no contaban con las concesiones ni federales ni marítimo terrestres, no seguía protocolos de producción, ni reglas sanitarias. Tampoco existía reglas de mercado claras y cada uno vendía su producto a diferente precio.
Por este motivo destaca la intervención de los Comités de Sanidad Acuícola así como los Comités Estatales Sistema Producto Ostión (CESPOS) en Baja California, Baja California Sur y Sonora ya que “han sido claves para la recuperación y organización de la ostricultura en la región”.
Para el autor del artículo, entre las acciones más importantes de los CESPOS están el abastecimiento de equipo técnico, insumos y servicios de la producción primaria, acopio, transformación, distribución y comercialización. “A través de los CESPO los productores han podido canalizar sus problemáticas hacia el sector académico para que éste implemente acciones para su estudio y posible solución”.
Las perspectivas investigadoras pasan por probar nuevas técnicas de cultivo
Especialmente ha dado buenos resultados una técnica australiana desarrollada por investigadores de la UNISON en la región de Sonora de cable ajustable y cestas para cultivo de ostiones.
Actualmente se realiza investigación en genética para producir ostiones diploides y triploides resistentes a enfermedades a través del proyecto “Reconversión productiva y transferencia de tecnologías para las comunidades ribereñas del noroeste de México: cultivo de ostión mejorado”, liderado por CIBNOR con fondos del CONACYT.
En este estudio se están analizando más de 100 familias de ostiones en experimentos con virus y termotolerancia con el objetivo de producir ejemplares triploides resistentes a Herpesvirus y altas temperaturas.
Otro aspecto en el que van a trabajar está relacionado con la sanidad e inocuidad, a través de la homologación de laboratorios que están involucrados en la detección de patógenos en moluscos, con la finalidad de que todos usen las mismas técnicas y estándares.
A pesar de todos los avances acometidos y las posibilidades, sigue siendo necesario seguir trabajando en varios aspectos que requieren esfuerzos importantes por parte del sector productor, comités de seguimiento del ostión, investigadores y autoridades gubernamentales.
Referencia bibliográfica:
Chávez-Villalba J. 2014. Cultivo de ostión Crassostrea gigas: Análisis de 40 años de actividades en México. Hidrobiológica 24 (3): 174-189.
