Un artículo publicado en la revista Vector Plus, de la Fundación Universitaria de Las Palmas, del investigador del Instituto Canario de Ciencias Marinas (ICCM), Juan Estefanell pone de manifiesto los buenos resultados obtenidos en el engorde de pulpo común (Octopus vulgaris) en jaulas sumergidas de 4 metros cúbicos a 27 metros de profundidad, que ha sido testado por primera vez en esta especie en el Archipiélago.
Además en esta experiencia se ha evaluado, de forma pionera, la alimentación de este molusco con descartes procedentes de la industria acuícola.
Canarias tiene condiciones óptimas para el pulpo común
El cultivo de pulpo común de manera integral no está todavía desarrollado ya que el cultivo larvario representa en la actualidad un “cuello de botella” para la especie. De momento, se han obtenido importantes resultados con el engorde de este molusco cuyo crecimiento permite obtener rendimientos el 200 por ciento en 60 días.
Según los datos aportados por los científicos de GIA, los pulpos cultivados en este sistema sumergible tuvieron un crecimiento e incremento de biomasa ligeramente superior al sistema de jaulas flotantes tradicional en aguas Canarias, aunque sin llegar a presentar diferencias significativas.
Sin embargo consideran que las condiciones naturales de las Islas Canarias en relación a la temperatura, el fotoperiodo y la calidad de agua representan excelentes condiciones para el cultivo de pulpo común si se compara con los resultados obtenidos en jaulas flotantes en la Península Ibérica.
Además, los investigadores defienden que el cultivo en jaulas sumergidas presenta ventajas respecto a los sistemas de jaulas flotantes ya que no se ven afectados por el oleaje; y además, los sistemas sumergidos presentan como ventaja temperaturas y salinidades más estables.
Otra ventaja está relacionada con el posible impacto visual de las estructuras, especialmente en zonas turísticas de Canarias.
Descartes de la industria acuícola para engordar pulpo
El uso de descartes del sector acuícola canario para alimentar a ejemplares de pulpo común es una experiencia pionera que se ha llevado a cabo por el GIA por primera vez. Los descartes proceden de peces juveniles de especies de bajo valor comercial como la boga (Boops boops), lebranchos (Mugil cephalus), o salemas (Sarpa salpa) que se introducen accidentalmente en las jaulas de cultivo de dorada (Sparus aurata) y lubina (Dicentrarchus labrax). Cuando se produce la cosecha de una determinada jaula, durante la clasificación, procesado y empaquetado, estos ejemplares de especies “alienígenas” son descartadas.
Según los datos aportados por Estefanell en su artículo, la boga es la especie de descarte más abundante de la acuicultura canaria. Su presencia en forma de biomasa llega a representar el 5 por ciento del total en algunas jaulas. En el análisis de los perfiles nutricionales de la especie cultivada frente a la silvestre se ha podido comprobar un nivel mucho más graso, debido a su alimentación con pienso.
Este uso de especies descartadas de la acuicultura para la alimentación durante el engorde de los pulpos se convierte, según el artículo, en un sistema de cultivo en paralelo y de bajo coste que puede contribuir a la mayor sostenibilidad del sector.
Reseña curricular del investigador del GIA:
Juan Estefanell (Vigo, 14/06/1979) es licenciado en Ciencias del Mar por la Universidad de Vigo y Máster Internacional en Acuicultura por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
En el momento de publicar el artículo estaba haciendo un doctorado en "Nutrición y sistemas de cultivo del pulpo común (Octopus vulgares)". El investigador está asociado al Grupo de Investigación en Acuicultura en el Instituto Canario de Ciencias Marinas en Telde.
Durante los últimos años ha publicado varios trabajos de investigación en congresos nacionales e internacionales y varios artículos científicos en revistas especializadas.
