A partir de este mes de junio ha comenzado a aplicarse el Reglamento (UE) Nº 56/2013 de la Comisión Europea de 16 de enero de 2013, que modifica los anexos I y IV del Reglamento CE 999/2001 sobre el uso de harinas animales terrestres en acuicultura.
La reintroducción viene motivada por informes científicos favorables emitidos por la Comisión Técnica Científica de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA); y la consideración de éstos por parte del Parlamento Europeo.
Desde que se aprobó esta modificación del Reglamento muchas opiniones y puntos de vista controvertidos se han publicado al respecto. Con la finalidad de aclarar cuáles serán las ventajas que aportará la reintroducción de las harinas animales transformadas a la sostenibilidad ambiental, económica y social de la Unión Europea, misPeces.com ha entrevistado a expertos del ámbito de la nutrición piscícola para poder ofrecer una visión clara y especializada al respecto.
Antes de empezar. ¿Qué son las Proteínas Animales Transformadas?
Las Proteínas Animales Transformadas (PATs) son un ingrediente alimenticio natural derivado de los subproductos de la producción de alimentos destinados a consumo humano directo. Tienen un alto valor nutricional, permiten la trazabilidad y cuentan con una baja huella de carbono.
Dicho de otra forma, son los restos de los animales no rumiantes sacrificados en mataderos y aptos para consumo, como la piel, huesos, tripas, etc., que tienen poco interés comercial para consumo humano directo, pero un alto valor nutricional, ya que aportan proteínas, grasas y minerales. Hasta ahora, y debido a la fuerte e incomprensible restricción de la normativa europea, eran desaprovechados.
El uso de las PATs mejoran la sostenibilidad de los recursos
La demanda de pescado y marisco en el mundo es creciente y Europa es uno de los mayores mercados que requiere este tipo de proteínas. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) viene advirtiendo desde hace tiempo que la pesca extractiva ya no es suficiente para cubrir esta demanda y se ha mostrado públicamente a favor del impulso de la acuicultura.
La principal preocupación ahora es cómo hacer crecer la producción piscícola sin afectar la sostenibilidad; ya que todavía, y a pesar de los esfuerzos investigadores, muchas especies piscícolas que se producen dependen en alguna medida de las harinas y aceites de pescado que se obtienen de pesquerías extractivas.
Entre las posibles soluciones se encuentra la sustitución con harinas vegetales, aunque ya avisan los expertos que estos ingredientes compiten directamente con la alimentación humana y son escasos o proceden de organismos modificados genéticamente; y además, de ellos no se obtienen rendimientos tan buenos como los que se consiguen con las proteínas animales transformadas, “de mayor calidad y mejor digestibilidad”.
Como explica Henrik Aastrup, gerente de Marketing Internacional de Grupo BioMar, con el empleo de las PATs aliviamos la presión sobre los recursos naturales marinos y hacemos un uso más eficiente de la producción agrícola terrestre; de esta manera, menos productos se desechan o terminan fuera de la cadena de consumo humano, por ejemplo como piensos para mascotas.
Las PATs siempre fueron una buena alternativa
Por su parte, José Luis Tejedor, gerente de Investigación y Desarrollo de la empresa, Dibaq Diproteg, recuerda que hasta el año 2001 se utilizaban sin problemas en acuicultura, y que de un modo “exagerado y sin medida se prohibieron”.
En la misma línea se manifiesta Tiago Aires, gerente de negocio de la línea de acuicultura de Sorgal. Para el experto, la introducción de las PATs es una “buena noticia”, ya que la prohibición “costó dinero a Europa”. A partir de ahora, explica Aires, con las PATs “se van a conseguir mejores fórmulas, con mejores rendimientos y mejores resultados”.
Con las PATs la nutrición de los peces se verá beneficiada
Fernando Sanz - Skretting EspañaDesde el punto de vista nutricional, si se hace un correcto balance de aminoácidos, ácidos grasos, corrector vitamínico y mineral apropiado, no tendrá porqué observarse diferencias, y todas las especies mediterráneas se verán beneficiadas, señala José Luis Tejedor. En este aspecto coinciden todos los expertos entrevistados por misPeces.
Fernando Sanz, director comercial de Skretting España, recuerda que los peces “no necesitan ningún ingrediente determinado en particular, sino nutrientes en general”. Por ello, defiende que “la dependencia marina debe ser equilibrada con mayores sustituciones en el marco de una acuicultura sostenible”.
Para Rocío Robles, directora técnica de proyectos del Centro Tecnológico de Acuicultura de Andalucía (CTAQUA) y experta en nutrición en acuicultura, la reintroducción de las PATs “simplemente aumentan el abanico de ingredientes que se pueden utilizar en la formulación del alimento para peces. Ya estaba permitido utilizar harina de hemoglobina en los piensos para peces en la UE, por tanto no va a suponer ningún cambio drástico. Supone disponer de otras fuentes proteicas. Todas las especies de acuicultura pueden recibir este tipo de proteína transformada”.
Esta reintroducción abaratará costes de producción
¿Aliviará la reintroducción de las harinas animales transformadas la presión de los precios de producción? Evidentemente si, pues se añaden ingredientes de alta calidad a la fórmula. El precio del pienso, dependiendo de la especie, puede suponer entre el 50 y el 70 por ciento del coste de producción del kilo de pescado.
Por tanto, la reducción en el precio dependerá de cómo se comporte la demanda.
Tiago Aires considera que la mayor disponibilidad de materia prima de calidad facilitará la producción de piensos más económicos. Además, explicó el experto, “permitirá el empleo de materias primas de origen europeo, reduciendo la dependencia a la importación de terceros países, y diminuyendo de manera interesante la huella de carbono de la producción de alimento”.
Henrik Aastrup, no obstante, considera que aunque se apreciará en el precio, no se podrá esperar un gran efecto en la evolución de los mismos, ya que “muchas de estas materias primas que estarán disponibles son concentrados de proteínas altamente transformadas, que no son precisamente baratas si se quiere alcanzar una correcta digestibilidad”.
Competencia de terceros países
Europa necesita una acuicultura fuerte, que permita reducir las importaciones de pescado y marisco de terceros países que asciende al 65 por ciento del total consumido en la UE, según datos aportados por la Comisión Europea de Pesca, en un informe recientemente publicado. Además para la Comisión, el sector de la acuicultura se perfila como uno de los generadores de empleo en el ámbito marítimo comunitario, junto con las energías renovables y el turismo.
La prohibición, hasta ahora, había perjudicado la competitividad de las empresas europeas, obligándolas a trabajar con mayores costes de producción que sus competidores de terceros países que si han podido utilizar dichas proteínas; con el agravante de ver como éstos pueden exportar sus pescados y mariscos a la Unión Europea a precios más bajos y sin cumplir con los requisitos exigidos aquí.
Arnault Chaperon - FEAP
Esta ha sido, desde hace tiempo, una de las principales quejas de la Federación Europea de Productores de Acuicultura (FEAP). Su presidente, Arnault Chaperon ha denunciado repetidamente la necesidad de “reglas igualitarias de juego” con respecto a los productores de terceros países.
Por tanto, la reintroducción de PATs también será beneficiosa por esta parte. Según explica José Luis Tejedor, las harinas animales transformadas están siendo utilizadas en muchos otros países, como Turquía, por ejemplo, “cuyo menor coste de producción les permite llegar a España y competir con nuestra dorada”.
Para apoyar esta postura, Tiago Aires explica que es preferible trabajar con materias primas locales, sin tener que importar soja de Estados Unidos. “También en la Península tenemos harina de pescado local, que para que tenga un buen rendimiento en el alimento para peces debe saber emplearse”.
Además, añade Fernando Sanz, “el sector piscícola en general debe ser competitivo frente a mercados foráneos y otros alimentos de origen animal”.
El consumidor tiene que ser consciente de los beneficios de la acuicultura
El consumidor debe saber que la Unión Europea tiene uno de los sistemas seguridad alimentaria más exigentes del mundo, y que por tanto cualquier alimento producido dentro de las fronteras de la Unión Europea tiene un estándar de calidad alto.
El consumidor, explica Rocío Robles, debe ser consciente que el pescado de acuicultura “es un producto sano, de calidad garantizada y alto valor nutricional, y hay que promocionar su consumo como alimento saludable que es”.
“A veces prestamos demasiada atención al detalle y perdemos la visión global. Lo que es importante, es ser conscientes del alto valor nutritivo que tiene el pescado como alimento muy rico en ácidos grasos esenciales como el DHA, con todos los beneficios que estos omega-3 aportan a la salud humana”, añade Robles.
Todos somos responsables de facilitar información fidedigna y con bases científicas
La sostenibilidad ambiental, social y económica requiere de la responsabilidad del conjunto de la sociedad. No se pueden desperdiciar proteínas de calidad bajo criterios subjetivos, apartados del conocimiento científico.
Las empresas europeas tienen derecho a la igualdad de oportunidades respecto a sus competidores de terceros países, y los consumidores tienen también el derecho al acceso de proteínas sanas y de calidad como las que aportan el pescado y marisco, y que todo esto se haga a precios asequibles.
Los científicos apoyan esta reintroducción; los expertos en nutrición animal también apoyan la medida porque la ven necesaria; y los políticos de la Unión Europea han legislado a favor, conscientes de que en 2001 se cometió un error. Cualquier crítica al respecto, por tanto, deberá hacerse aportando datos científicos que la avalen.
