Fernando Valera Gil (La Puebla de Cazalla, 31 de octubre de 1952), doctor en Biología, director de instituto, profesor e investigador, es sin lugar a dudas una de las personas que más ha hecho por la formación en acuicultura en España.
Su vida profesional ha estado consagrada a la acuicultura; y como pionero, ha tenido que ejercer de técnico, gestor y formador al mismo tiempo. Antes de él nadie había hecho tanto por el sector en el ámbito de la docencia.
Fernando ValeraFernando Valera nos espera para hablarnos del último avance alcanzado en el centro con la reproducción de la lisa. No sabe nada, desconoce que hemos ido hasta allí para tomarnos un café con él, hacer un poco de historia y recibir, de paso, una clase magistral.
Fernando se acaba de jubilar, ha dejado de ser el director del centro IM Zaporito. Nosotros en misPeces no hemos querido dejar pasar por alto su importante contribución a la acuicultura en estos últimos 30 años.
Las grandes sinergias de la empresa y la formación
Como recordará Fernando Valera a lo largo de la entrevista, “nada es imposible si hay voluntad de hacerse”. Esa máxima ha sido el “leitmotiv” en su trayectoria profesional, aunque haya que derribar muros y pasar una odisea hasta conseguir el objetivo.
Su vida laboral como docente se remontan a 1980, cuando comenzó como profesor numerario de Ciencias Naturales en el IFP Las Salinas. El primer curso de formación en acuicultura fue en el año ’84 en el IFP Sancti Petri y no fue casual, como a continuación explicaremos.
En esa misma época y en la misma ciudad, se ponía en marcha la que a la postre sería una de las empresas emblemáticas en la expansión de la acuicultura en el Mediterráneo. Nos estamos refiriendo a CUPIMAR.
En sus inicios, CUPIMAR, tenía como principal inconveniente para su desarrollo la falta de técnicos jóvenes y bien preparados para operar en su planta. La piscicultura marina, en su concepción moderna, era una disciplina que se encontraba en sus albores y el centro de reproducción de esta empresa era una instalación altamente tecnificada para la época.
Fernando Valera, ya por entonces profesor en ejercicio, supo ver una oportunidad para sus alumnos en la acuicultura, y no dudo en ponerse en contacto con el que por entonces era director técnico de la piscifactoría, Salvador Algarín.
Ambos, fueron capaces de entender con acierto la oportunidad que se le abría a la empresa para formar a su personal técnico a la medida de sus propias necesidades; y el centro docente, encontraba la forma de dar sus clases prácticas.
Sin duda, las ganas de colaborar y cooperar de estas dos personas fueron determinantes para escribir las primeras páginas de la historia de la formación en acuicultura marina en España, y el inicio de una relación de cooperación que ha llegado hasta nuestro días.
Tal fue el éxito de la experiencia y la capacidad para desenvolverse de los alumnos, que a partir de entonces, todo el personal que iba recibiendo CUPIMAR procedía del IFP Sancti Petri, por entonces el nombre del centro donde se impartía la formación en acuicultura.
En la “época dorada” de la empresa gaditana, nos recuerda Fernando Valera, entre los años ’97 y ’98, el 80 por ciento de la plantilla con la que contaba CUPIMAR, había salido del IFP Sancti Petri, y este hecho consolida al centro como referencia a nivel nacional.
Precursor de la formación en acuicultura en España
Fernando Valera se convirtió por tanto en precursor de la formación en acuicultura. Primero en Andalucía, y más tarde en el resto de España.
En el año 82 no había nadie que impartiera este tipo de enseñanzas de manera reglada. Se había producido un tímido intento en Galicia pero fracasó. San Fernando se convertía por tanto en un centro de referencia y todo se tenía que hacer desde cero. Un reto que Fernando Valera estaba dispuesto a enfrentar. Él mismo, tendría que aprender de la materia, de manera que estos conocimientos se pudieran transferir a los que le sucedían.
Diez años más tarde, ya comenzados los noventa, la experiencia exitosa en la capacitación de técnicos en acuicultura que ya atesoraba Fernando Valera, sirvió de ejemplo para la construcción del centro de San Carlos de la Rapita, en Tarragona, primero; y más adelante en la puesta en marcha de Mutriku, en Guipúzcoa; y la nave húmeda de la Facultad de Ciencias del Mar en la Universidad de Cádiz, en la que participó como asesor.
Su estatus y todo lo que había logrado hasta entonces, hizo que formara parte del grupo de expertos que se constituyó entre ’93 y ’94 para decidir los ciclos formativos de la LOGSE.
En ese tiempo, se produjo un paréntesis y tras un periodo de cuatro años por la Consejería de Medio Ambiente y PEMARES, en la que también participó en la recuperación del Guadalete, Fernando Valera se desvincula del Centro de formación en acuicultura.
Una nave dos veces construida
Conseguido lo más difícil, que era empezar, aún se tenía que dar un paso adelante. Dotar a los alumnos de una nave propia donde hacer las prácticas. Esto se consiguió, sin no muchos esfuerzos y después de visitar muchos despachos en febrero de 1992. Con la inauguración de la nave para las prácticas del centro IFP Sancti Petri, se cumplía otro de los retos de la formación.
La idea, tal y como cuenta Fernando Valera, era reproducir lo que había en CUPIMAR, pero en menores dimensiones, para que el alumnado pudieran recibir una formación completa, en teoría y práctica, en el mismo centro.
Problemas de defecto en la construcción, años más tarde, daría la cara y provocaría que ésta quedara inutilizada para la formación práctica. Esta fatalidad, además, coincide con un periodo en el que se produce un descenso importante en el número de alumnos. Era el momento de volver a entrar en acción y de luchar por la recuperación de la nave, ya que los planes desde la Consejería eran convertirla en un gimnasio.
Después de una larga travesía, de nuevo, de despacho en despacho, se consigue inaugurar nuevamente en 2005 la nave para prácticas. Fernando Valera había hecho posible, por segunda vez, convencer a la Junta de Andalucía, de la importancia de estas instalaciones para la formación en acuicultura.
Esta época coincide con un resurgimiento del sector. Las granjas de acuicultura en el Levante español están en su plenitud y la demanda de jóvenes profesionales formados, se hace de nuevo necesaria.
Todavía quedaba algo más por hacer. Se unificaba en un mismo centro todas familias marítimo pesqueras constituidas por cultivos marinos, navegación puente, navegación máquina, y buceo.
Esta concentración de la formación ha sido un revulsivo para aquellos futuros profesionales del sector y desde el curso 2010 – 2011, por primera vez, destaca Fernando Valera, hay más demanda de alumnos que plazas para entrar a estudiar la formación en acuicultura.
Fernando Valera se despide de nosotros, ha dejado de ser el director del IM Zaporito, ahora nos quedamos con el técnico y el docente, que como él deja dicho, nunca se jubila.
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Durante la entrevista, Fernando Valera no se ha olvidado de nadie, no obstante, han sido tantas personas las que han pasado por su vida profesional, que lo prudente por razones prácticas ha sido no mencionarlos en este artículo.
