La compañía holandesa Prins & Dingemanse, una de las mayores empresas productoras de mejillón de Europa, ha logrado posicionar su marca en los productos del mar apostando por la innovación en el desarrollo de productos listos para consumir.
Con base en Yerkese, en la provincia sureña de Zeeland que es reconocida por sus cultivos de ostras y mejillones, Prins & Dingemanse exporta productos de valor añadido de moluscos a mercados como Bélgica, Francia, Reino Unido y Alemania, con un distintivo de color amarillo que se puede encontrar en muchos de los restaurantes que sirven pescado a lo largo de Holanda.
En entrevista con misPeces.com, Ronald de Vos, gerente de acuicultura y encargado del departamento de I&D de la compañía, explicó el trabajo que han desarrollado para comercializar moluscos con una marca propia y la importancia de la diferenciación para llegar al consumidor.
¿Cómo se puede cautivar a los consumidores de moluscos?
Nos dimos cuenta que el camino de la empresa estaba en potenciar el valor añadido, pues cuando vendes moluscos no estás vendiendo sólo el producto sino también una emoción, por lo que se debe agregar algo para que el producto sea más atractivo.
Por ejemplo, en 2010, en la European Seafood Exhibition de Bruselas, ganamos el premio Prix de Elite al mejor nuevo producto del año, por un plato de degustación que incluía tres tipos de ostras de diferentes sabores (ostra plana, ostra francesa y ostra de Zeeland). Eso no se había hecho nunca, pues el envase tradicional sólo contemplaba un tipo de ostra envasada.
Además, para facilitar el consumo de este envase se incluyó un cuchillo para abrir ostras y un trozo de limón para la degustación del molusco en cualquier momento y lugar. Por lo tanto, lo que conseguimos ofrecer es un plato con sabores diferentes, fácil de abrir, y muy accesible para el público en general. Creo que ese es el camino para avanzar en el futuro.
Pienso que es relativamente fácil vender mejillones u ostras, pero lo importante es poder ofrecer “una experiencia”, por eso creemos que hay que agregar un valor añadido y hacer los productos más accesibles y atractivos para el público.
Efectivamente, en medio de esta crisis hemos visto que la gente ha dejado de ir a los restaurantes, pero no por eso ha dejado de querer degustar un buen producto en casa.
Las personas ahora están consumiendo más moluscos en el hogar, pero una vez que la crisis se acabe, querrán degustar esos mismos productos en un restaurante y experimentar esas sensaciones. Por eso estamos invirtiendo en este desarrollo ahora.
Actualmente estamos presentes en Bélgica, Francia, Holanda y Reino Unido y tratando de expandirnos al mercado alemán, pero siempre con productos distintos de moluscos.
Aún cuando los moluscos tienen beneficios similares a los pescados no han logrado consolidar esa imagen de consumo saludable a nivel masivo ¿Por qué cree que los moluscos no han alcanzado la misma percepción del público frente al consumo de pescados?
Cuando compras moluscos puedes ver solamente la concha pero no el interior, a diferencia de un pescado en el que incluso puedes ver el color de su carne en un filete, pero en el caso de los moluscos debes imaginarlo.
Por eso es difícil conseguir posicionar una marca en el mercado de los moluscos. Por ello hemos trabajado con la compañía para que nuestra marca pueda certificar una buena calidad, que es por ejemplo, lo que ocurre al comprar un coche y se elige un Mercedes Benz o BMW que da una mayor seguridad. Creemos que es importante trabajar con marcas.
A nivel de mercado para moluscos en Europa estamos seguros que va a seguir creciendo, por la necesidad de proteínas que existe a nivel mundial y porque los moluscos tienen un factor de conversión mucho más eficiente que una vaca, por ejemplo. Además es un producto ambientalmente amigable.
¿Entonces por qué cree que las empresas de cultivo de mejillón están buscando certificaciones ecológicas, si el proceso de por sí ya es sostenible?
El proceso de cultivo de mejillón es sostenible y se ha venido haciendo de la misma forma desde hace 200 años atrás, por eso ha sido un paso muy simple el poder optar por certificaciones ecológicas como MSC. Es distinto el caso de salmón de cultivo que requiere de muchas modificaciones en su sistema productivo para conseguir una certificación de este tipo.
En nuestro caso toda la producción es cien por ciento de cultivo, y sólo se obtiene la semilla desde el medio ambiente a través de colectores.
