ACUICULTURA EUROPEA | COMPETITIVIDAD

La competitividad de la acuicultura marina europea no depende solo del volumen producido

Salerno, Italia, 8/07/2026 | Un estudio publicado en Marine Policy, basado en indicadores STECF, muestra configuraciones económicas muy diferentes entre los países de la UE

Hombre analizando tablet con gráficos de acuicultura

En la acuicultura marina europea, producir más no significa necesariamente ser más competitivo. Un nuevo estudio publicado en Marine Policy propone una lectura más económica y menos cuantitativa del sector: no basta con medir las toneladas producidas, también hay que analizar cuánto valor se genera, con qué márgenes, con qué productividad y con qué equilibrio entre costes, trabajo y estructura empresarial.

El trabajo, firmado por Paolo Pariso y Alfonso Marino, de la Universidad de Campania “Luigi Vanvitelli”, junto con Maria Cozzolino, de NISEA, analiza el rendimiento económico de la acuicultura marina de peces en diez Estados miembros de la Unión Europea durante el periodo 2017-2022: Croacia, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Irlanda, Italia, Malta, Portugal, Eslovenia y España.

El estudio utiliza datos armonizados del Comité Científico, Técnico y Económico de Pesca de la Comisión Europea, STECF, concretamente del informe STECF 24-14. Esto permite comparar los países sobre una base común, cruzando indicadores de rentabilidad, eficiencia operativa y sostenibilidad económica interna, entendida como el equilibrio entre valor añadido, costes, remuneración laboral y estructura productiva.

La principal conclusión es que la dimensión productiva no basta para explicar la competitividad. Algunos países con volúmenes relevantes pueden mostrar vulnerabilidades en los márgenes, la eficiencia o la estructura de costes, mientras que sistemas de menor escala pueden presentar resultados relativamente sólidos en productividad o rentabilidad.

La competitividad de la acuicultura europea no se mide solo en toneladas, sino en la capacidad de transformar la producción en margen, productividad y valor económico duradero.

Los autores agrupan los países mediante un análisis de clusters, pero estos grupos no deben interpretarse como una clasificación entre países mejores y peores.

"El verdadero riesgo es adoptar políticas equivocadas", explica a misPeces Maria Cozzolino, coautora del estudio. "Cada cluster representa una configuración económica diferente, con sus propias fortalezas y debilidades. El objetivo no es identificar ganadores y perdedores, sino mostrar que unas condiciones estructurales diferentes requieren respuestas políticas diferentes".

El primer grupo reúne a Grecia, Croacia, España y Portugal. Esta configuración no implica que los cuatro países presenten el mismo rendimiento. España y Portugal, por ejemplo, muestran señales positivas en varios indicadores de rentabilidad, pero el análisis multidimensional también identifica vulnerabilidades en eficiencia y en el equilibrio interno de los costes.

La lectura correcta es, por tanto, que una buena rentabilidad no garantiza automáticamente una estructura económica sólida en todas sus dimensiones. Para España y Portugal, el reto será preservar los márgenes y, al mismo tiempo, mejorar la organización productiva, el uso de los factores y la resiliencia de la estructura de costes.

Grecia muestra una mayor presión en varios indicadores económicos. El dato es especialmente relevante por su peso estratégico en la producción mediterránea de dorada y lubina. Sin embargo, el resultado debe interpretarse como un perfil estructural relativo y no como un juicio negativo sobre el sector griego.

Eslovenia aparece como una configuración autónoma e intermedia. Combina algunas señales positivas de rentabilidad con resultados más débiles en eficiencia operativa y sostenibilidad económica interna. Los autores recomiendan interpretar este caso con cautela, también por el tamaño limitado de la muestra.

El tercer grupo incluye a Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Italia y Malta. Dentro de él aparecen perfiles relativamente más fuertes en algunos indicadores de productividad y estructura económica, aunque con diferencias significativas entre países.

Italia destaca por su posición relativa en productividad laboral y eficiencia operativa. Según Cozzolino, estos resultados indican "una capacidad efectiva para generar valor a partir de los factores productivos", pero deben leerse con cautela, porque pueden estar influidos por la organización del trabajo y por la incidencia del empleo estacional o a tiempo parcial.

Italia presenta, por tanto, una fortaleza importante, pero no un sistema económico sin puntos débiles. Algunos indicadores de sostenibilidad económica interna son más moderados y la relación entre el coste laboral y el valor generado no es la mejor en términos absolutos.

Para las empresas italianas, la prioridad será mantener una productividad elevada y aumentar al mismo tiempo el valor añadido. La competitividad a largo plazo dependerá cada vez menos de producir simplemente más y cada vez más de la capacidad para generar mayor valor mediante la calidad, la organización, el posicionamiento comercial y un mejor uso del capital.

Malta muestra señales comparativamente sólidas de rentabilidad, lo que confirma que una escala productiva reducida no implica automáticamente una menor competitividad. No obstante, también en este caso, unos buenos resultados en rentabilidad o productividad no significan necesariamente que exista un equilibrio óptimo entre costes, salarios y valor añadido.

En el ámbito de las políticas públicas, el mensaje del estudio también es claro

Maria CozzolinoMarina Cozzolino - co-author del estudio

"La política adecuada no es la misma para todos, sino la que se adapta a cada sistema productivo", subraya Cozzolino. "No existe una solución única para la acuicultura europea: la diversidad no es un problema que haya que eliminar, sino una realidad que hay que gestionar".

Esto implica apoyar la innovación, la cualificación laboral y la creación de valor en los sistemas más eficientes, mientras que aquellos con mayores vulnerabilidades necesitan intervenciones específicas sobre costes, productividad, acceso al capital y modernización de los activos productivos.

El valor del estudio no está, por tanto, en señalar quién gana o quién pierde, sino en ofrecer una herramienta de benchmarking económico para entender por qué sistemas nacionales que operan dentro del mismo mercado europeo pueden presentar resultados muy diferentes.

La competitividad de la acuicultura europea no se mide solo en toneladas, sino en la capacidad de transformar la producción en márgenes, productividad y valor económico duradero.
.

Te puede interesar

Bruselas, 24/06/2026 | El documento reúne datos de empleo, edad, género, formación y nacionalidad, aunque reconoce que la acuicultura y la transformación necesitarán un análisis más profundo en futuras ediciones

Noruega, 28/01/2025 | Según un estudio, la estricta reglamentación está amenazando el crecimiento de la acuicultura europea y amenaza con hacerla dependiente de terceros países

Nápoles (Italia) 26/11/2024 | España e Italia sobresalen como líderes en la adopción de prácticas de economía circular en ambientes marinos y continentales